Gabriel Tan
- Nacionalidad
- Singapur
- Profesión
- Diseñador
Gabriel Tan - Un puente entre tradición y modernidad
En un mundo en el que el diseño se ahoga a menudo en la novedad por la novedad, Gabriel Tan encarna otro camino: el del retorno al sentido, los materiales y los gestos. Nacido en Singapur en 1982, este diseñador discreto pero decidido ha construido su carrera en la encrucijada de culturas, entre el rigor asiático y la sensual artesanía europea.
Antes de convertirse en diseñador, Tan pasó varios años en la marina de Singapur, una carrera atípica pero instructiva. Allí aprendió disciplina, paciencia y atención al detalle: tres cualidades que aún hoy impregnan sus objetos. Tras este periodo, estudió diseño industrial en la Universidad Nacional de Singapur, donde descubrió su pasión por la forma y la función, por el diálogo entre el dibujo y la mano.
De Singapur a Oporto, un puente creativo
Gabriel Tan comenzó su carrera con el colectivo Outofstock, que cofundó a finales de la década de 2000 con tres amigos diseñadores de España y Argentina. Juntos exploraron las fronteras entre culturas, materiales y usos, un tema que le ha acompañado desde entonces.
En 2016, fundó Gabriel Tan Studio en Singapur, luego Studio Antimatter, dedicado a la arquitectura de interiores y el diseño de espacios. Ese mismo año, se convirtió en director creativo de Ariake, una marca japonesa de mobiliario contemporáneo, donde orquesta un sutil diálogo entre la artesanía japonesa y el diseño internacional.
Fue también durante este periodo cuando descubrió Portugal, un país cuya lentitud, luz y profundidad artesanal le causaron una profunda impresión. Se instaló allí con su mujer y fundó Origin Made, una marca que trabaja con artesanos portugueses para reinventar las tradiciones locales desde una óptica contemporánea.
La poesía de la función
Todo en los objetos de Gabriel Tan parece sencillo, pero nada se deja al azar. Sus sillas, lámparas y cómodas llevan la misma firma: sobriedad elegante, respeto por los materiales y búsqueda del equilibrio.
Su diseño habla en voz baja: un minimalismo cálido que nunca es frío. Madera, cuero, cerámica y metal interactúan sin imponerse. "Creo en la belleza de lo que dura, de lo que envejece bien en manos de quien lo usa", confiesa a menudo.
En B&B Italia, diseñó Quiet Lines, una refinada colección para el dormitorio, todo suavidad y proporciones justas. En Herman Miller y Blå Station, explora formas colectivas y nuevos usos del mobiliario. Y con Origin Made, se permite un tono más poético: una jarra negra fabricada con la técnica del "barro preto", una silla que lleva la huella visible de la mano que la pulió.
Entre artesanía y tecnología
Tan se considera un constructor de puentes: no se trata de elegir entre tradición y modernidad, sino de tejer continuidades. En sus talleres, los artesanos portugueses utilizan herramientas digitales para perfeccionar un gesto ancestral; en Japón, combina la sensibilidad de la madera japonesa con la precisión del diseño asistido por ordenador.
Es esta sutil combinación la que le ha valido el reconocimiento internacional: en 2025 recibió el Premio de Diseño del Presidente de Singapur, la más alta distinción para un diseñador singapurense.
Un humanismo del diseño
Más allá de la forma, Gabriel Tan defiende una visión profundamente humana del diseño. Para él, un objeto debe tener una "presencia silenciosa": no pretende dominar el espacio, sino integrarse en la vida de quienes le rodean.
Su obra habla de atención, lentitud y respeto. Es uno de esos diseñadores que nos recuerdan que el diseño no es sólo estética, sino nuestra relación con el mundo: con los materiales, con los gestos, con los demás.
Hoy, entre Oporto y Singapur, Gabriel Tan sigue uniendo universos que parecen contraponerse. Su obra traza un puente entre Oriente y Occidente, entre el pasado y el futuro, un puente en el que el diseño vuelve a ser lo que nunca debería haber dejado de ser: una conversación viva entre la mano y la mente.


